Las Cofradías como asociaciones piadosas, su origen en Andalucía. El caso
de Coria del Rio
Sin lugar a dudas las
cofradías son parte fundamental de la identidad andaluza forjadas durante
siglos por sus habitantes como fiel reflejo de sus devociones y su forma de
entender las relaciones sociales y laborales, dejando profundas huellas en la
identidad andaluza y en el patrimonio cultural de nuestra tierra.
En la Edad Media se
formó una sociedad compartimentada y estanca con la clase noble, los
eclesiásticos y el pueblo llano. Este sistema estamental estaba a su vez en la
clase del pueblo influido por los gremios que marcaban su vida. Las cofradías o
hermandades medievales reflejaban el sistema estamental que irradiaba
privilegios y establecía diferencias que afectaban a todos los aspectos de la
vida cotidiana. No sería hasta 1812 con la Constitución de Cádiz cuando se
produce una reconversión del esquema medieval compartimentado hacia un modelo
social más dinámico e igualitario. Es más las Cortes de Cádiz pusieron fin a la
vida gremial a favor de la libertad de producción y mercado. Los gremios
constituyen la base de la organización religiosa que da lugar a la aparición de
las cofradías, que les dan al individuo una significación social y religiosa, a
la vez que prestaba un servicio de asistencia a través de hospitales, montes de
piedad y otros socorros, también son las cofradías una garantía de entierro.
Las cofradías sobrevivieron al cambio laboral y social promovido por la
Constitución de 1812 que deja mucho de los referidos servicios en manos del
Estado o otras entidades privadas, dedicándose en exclusiva ahora al culto de
los titulares de las mismas. En su primera época las devociones de las
cofradías se dirigían hacia sus santos protectores, patronos de la profesión o
taumaturgos, sin embargo a partir del s. XV ceden ellas a favor de devociones
penitenciales que conmemoran la Pasión de Cristo entre las que son el Cristo
Nazareno es un referente indiscutible en la mayoría de los pueblos y ciudades
de Andalucía.
En la edad Media se da
la tendencia a agrupar a los oficiales que desempeñaban un mismo oficio en
torno a una suerte de entidades piadoso-profesionales que, bajo la advocación
del Santo patrón de cada gremio, procuraban ordenar hasta en sus últimos detalles
el modo en el que habían de desempeñarse los oficios agremiados. Las corrientes
corporativistas echaron raíces en todos los ámbitos y por supuesto también, en
ámbito de la pesca. al objeto de emplearlas como dispositivos de defensa frente
a los embates de la crisis económica. Todos ellos teniendo sus santos patronos
titulares conforme su devoción
En la Época
Medieval (siglos XI, XII y XIII) el culto a los santos constituía la herencia
genuina de las más antiguas y más numerosas cofradías de estas fecha podría
provenir en Coria el culto en particular a San Juan Bautista, la Magdalena, San
Lucas y a San Sebastián. Desde el siglo XII en adelante el culto a María toma
importancia y se incorporan este tipo de cofradías, por lo que es de suponer
que en Coria la Virgen de la Estrella tomase en esos momentos consideración e
importancia como patrona de los marineros locales y por tanto sería la
hermandad con mayor antigüedad en nuestra villa. Una hermandad de carácter
parroquial fundada en Coria a comienzos del s. XVI fue la de la Caridad o
conocida también como de la Misericordia dedicada a atender el Hospital de
igual nombre donde se alojaban enfermos y transeúntes pobres, incluyendo
también entre sus fines la dotación de doncellas huérfanas y pobres para el matrimonio
o la vida religiosa. A partir de constantes siglos XIV y XV, el culto a Cristo
se convierte en una constante de las cofradías gremiales, especialmente desde
que aparecen las cofradías de Semana Santa o de Pasión a finales del siglo XV o
a lo largo del siglo XVI. En el caso de Coria en el 1500 se comienza el culto
con su cofradía a la Veracruz y entre 1570-1600 surge con probabilidad la
cofradía de la Soledad, y también en fechas parecidas del 1570- 1630 la del
Cristo con la Cruz Acuestas. En los siglos XIV y XV, aparecen las cofradías del Cuerpo de Cristo o del Cuerpo de Dios, que tendrían su continuidad desde 1516 en las cofradías Sacramentales, en Coria surgió al respecto la Hermandad del Santísimo Sacramento con mucha fuerza tanto en posesiones como en número de hermanos como así lo atestigua el ocupar la mayor cripta de sepulturas con que cuenta la Iglesia Parroquial de Santa María de la Estrella. El culto a las Ánimas Benditas del Purgatorio hace que surge este tipo de cofradía a partir del siglo XVI, al menos en Andalucía y que también se halló representada en Coria. La cofradía de la Virgen del Rosario es del primer tercio del S. XVII, alcanzando gran devoción a través de los Rosarios públicos o de la Aurora que son fundados a finales del mismo s. XVII por el capuchino fray Pablo de Cádiz. La cofradía de la Virgen del Carmen proviene con gran probabilidad entre 1650-1670, si bien su culto alcanzó mayor importancia 1726 cuando se declara por parte del papa el 16 de Julio como fiesta de la Virgen del Carmen como fiesta litúrgica universal de la Iglesia. Las cofradías del Sagrado Corazón de Jesús del siglo XVIII y en Coria se organiza en el s. XIX. La hermandad de Nra. Sra. Del Rocío se funda en Coria a mitad del s. XIX.
En Coria dada la dimensión pequeña de su población sus Cofradías tenían un carácter sólo cultual e independiente del carácter gremial hasta donde nosotros conocemos, sin embargo como el sector de los marineros y pescadores tenía un fuerte peso, es posible que se hallase representado en todas las hermandades, aunque el mismo se identificase con preferencia por alguna devoción particular como en sus comienzos la Virgen de la Estrella.
Uno de los fines de las cofradías era el entierro de los difuntos, también otro de sus fines asistenciales era la atención espiritual a los enfermos cofrades y el acompañamiento al entierro de los cofrades difuntos o de sus familiares. También las cofradías solían prestar se remediaba a las viudas y otras ayudas materiales hasta el siglo XIX en que las cofradías languidecieron debido a la reorganización de la sociedad y los efectos de la desamortización de us bienes, no pudiendo entonces mantener acción benéfico- asistencial alguna.
Las cofradías de Semana Santa o de Pasión
Las cofradías de Semana
Santa o de Pasión nacieron para contemplar la Pasión y Muerte de Cristo e
imitarla mediante actos penitenciales constituyendo para ello una asociación de
fieles que pretenden en sus vidas la imitación de Cristo y en particular
asociarse a su dolor mediante la penitencia pública en procesión que incluía
practicas como la autoflagelación u otro tipo de penitencia.
Las cofradías de Semana
Santa o de Pasión, son más bien tardías, de finales del siglo XV o del siglo
XVI en relación a las dedicadas a la Virgen o las dedicadas a los santos. Las
cofradías de pasión poco a poco fueron englobando a aquellas propias de algunos
gremios, otras que atendían a un hospital, cofradías marianas, cofradías de las
Ánimas Benditas de Purgatorio etc., que en un momento dado incluyeron la "Estación
de Penitencia" en una de los días de Semana Santa o se unieron y
fusionaron con una de las cofradías de Semana Santa o de pasión. En su
nacimiento encontramos casi siempre un grupo de laicos fervorosos,
frecuentemente dirigidos y movidos en algunos casos, por un fraile o el párroco
de la parroquia donde nació la cofradía. En realidad existía previamente la
costumbre de hacer penitencia pública para efectuar la flagelación en
procesiones espontáneas durante el tiempo de cuaresma desde tiempos inmemoriales,
pero es desde finales del siglo XV o del siglo XVI cuando se forma la
asociación de estos fieles con esta función y que empiezan a dar culto a als
imágenes que entonces comienzan a acompañarlos en los momentos de tales
penitencia pública. El auge de estas cofradías fue tan grande en el siglo XVI
que afectó a las otras cofradías no de Pasión, que terminaron por convertirse
en cofradías de disciplina. Nacen pues así este tipo de cofradías dominantes de
gran parte de la vida religiosa del pueblo, a principio sin la aprobación de la
autoridad eclesiástica que en cierto modo vienen a sustituir a por su
transformación a la devoción que los gremios tenían a su santo patrón durante
los siglos XII-XV. Aparte de la penitencia de los cofrades, se encargan de obras
benéfico- asistenciales, como el entierro y sufragio por las almas de los
difuntos. Las cofradías de Semana Santa querían que sus hermanos y cofrades
estuvieran confesados y comulgados como establecía el Concilio de Trento por
Pascua Florida, lo que podía hacerse coincidir con efectuarlo antes de la
celebración de la Estación de Penitencia. Las cofradías se preocupaban por los
hermanos enfermos a los que visitaban para que comulgaran, recibieran los
últimos sacramentos e hicieran testamento, de manera especial cuidaban de todo
lo relacionado con el entierro de los cofrades. Del siglo XVI en adelante las
cofradías se establecieron o fundaron ya con la necesaria y exigida aprobación
de la autoridad eclesiástica. A partir de la segunda mitad del siglo XVIII es
necesaria también la aprobación de la autoridad real o de la Cámara de
Castilla.
La celebración de las procesiones de Pasión
A
lo largo de los siglos bajomedievales durante la Semana Santa no se celebraron
más que los actos litúrgicos: La Misa, los Oficios Divinos, los Maitines o
Tinieblas, la adoración de la Eucaristía reservada en los Monumentos de las
diferentes iglesias, y la veneración y ofrenda a la Cruz. Sin embargo, podemos
contemplar la aparición de ciertos actos paralitúrgicos que también señalamos
como posibles antecedentes de las cofradías de Semana Santa o de Pasión cuyo
centro devocional era precisamente el culto en las calles a través de estos
actos a la Pasión de Jesús, como fueron: La representación entera de la Pasión,
el Sermón de la Pasión y el Vía Crucis.
Los
cortejos de disciplinantes, autoflagelación pública, aparecieron en España de
la mano de san Vicente Ferrer en sus campañas de predicación de 1411-1412. El
programa de un día completo en un pueblo o ciudad del dominico san Vicente
Ferrer y su compañía de acompañantes se terminaba con una procesión de
penitencia por el pueblo en la que sus participantes practicaban la
autodisciplina o se autoflagelaban. Se formaron por así tomando el referido
ejemplo en muchas ciudades compañías espontáneas de disciplinantes que solían
salir los viernes de la Cuaresma en la segunda decena del siglo XV, debieron
llegar a su máximo auge a mediados del mismo siglo, entrando después en crisis,
de manera que no volverán a reaparecer sino unidas a las cofradías de la Santa
Vera Cruz y Sangre de Jesucristo hacia 1520-1525, impulsados en gran parte, no
por los frailes dominicos, sino los franciscanos.
La celebración pública del Vía Crucis como ejercicio piadoso
unido al primitivo desfiles de penitentes o flagelantes el que más huella ha
dejado en la configuración de la Semana Santa Andaluza. Don Fadrique Enriquez
de Ribera Marques de Tarifa implanto en la Cuaresma de 1521 en Sevilla un
Viacrucis al que acudieron practicamente todas las cofradías de
"sangre" que existián en Sevilla, creando así lo que sería origen de
los desfiles reglados de la Semana Santa en Andalucía.
Los distintos
actos paralitúrgicos señalados como Representación de la Pasión por actores, o
Sermones o Viacrucis, es la celebración pública del Vía Crucis el que más
huella dejó en la configuración de la Semana Santa Andaluza. Los peregrinos
cristianos a Jerusalén A lo largo de los siglos han seguido las huellas de
Jesús desde el Pretorio o Casa de Pilatos hasta el Calvario (lo que en el s.
XII llamaban “Vía Sacra”), siguiendo el ejemplo de la Virgen María según era
tradición. los Franciscanos se convirtieron en los custodios de la Tierra Santa
En 1342 y por eso se piensa que las Estaciones de la Cruz se debe a ellos.
Muchos eran los cristianos que no podían viajar a Tierra Santa, por este motivo
bajo auspicio de los franciscanos ya en el s. XV se empezaron a erigir en
algunas ciudades de Europa Estaciones de la Cruz para poder realizar el
Viacrucis. En el caso de Sevilla desde principios del s. XIV de manera
espontánea y a veces sin el concurso eclesiástico las manifestaciones o
procesiones de disciplinantes que cobran un especial relieve el Viernes Santo
se dirigían a hacer distintas “estaciones” en los parajes de los extramuros de
Sevilla. En 1380 los cofrades negros del Hospital de Nuestra Señora de los
Reyes erigieron un humilladero de madera que es conocido como la Cruz del Campo
de Sevilla al que acudían frecuentemente esos desfiles penitenciales de algunas
cofradías. En 1521 Don Fadrique Enríquez de Ribera después de su peregrinación
a Tierra Santa instauró y en cierta manera regulariza la práctica del Via
Crucis desde su palacio hasta el humilladero de la Cruz del Campo, cubriendo la
distancia que según Don Fadrique era igual a la que separaba el Pretorio del
Monte Calvario (en realidad más del doble de los En el caso de Coria las Cofradías en sus desfiles trataron de Compendiar las devociones esenciales de la Semana Santa ajo el influjo de la cercana ciudad de Sevilla en el 1500 se comienza a dar culto al Cristo de la Veracruz que surge posiblemente mediante la transformación como empezaba a ser moda de la cofradía de San Juan Bautista en cofradía de penitencia bajo los auspicios de los franciscanos establecidos en Coria del Rio, un paso intermedio sería el culto a la reliquia de la Vera Cruz o la reliquia que se tomó como de la Cruz de Cristo encontrada por Santa Elena en Jerusalen. Entre 1570-1600 surge con probabilidad la cofradía de la Soledad por influjo posiblemente de la predicación de los dominicos, y emulando la de la Soledad de Sevilla que a raíz de la presencia en Sevilla de Felipe II y de su esposa Isabel de Valois gran devota quienes acudieron a rezar a la imagen de la Soledad en Sevilla cuando empieza a extenderse la devoción por otros muchos pueblos de Andalucía. También en fechas parecidas del 1570- 1630 aparece la cofradía y procesión del Cristo con la Cruz Acuestas que pensamos especialmente vinculada con los pescadores y marineros como lo era en toda la zona del río Guadalquivir: Cantillana, Alcalá del Río, Sanlucar de Barrameda y especialmente Triana (Cristo de las Tres Caídas).
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